El camino de tierra avanza entre rocas húmedas mientras la ciudad se difumina al fondo, envuelta en bruma y recuerdos. Dos figuras caminan lentas, como si cargaran historias que el mar susurra en cada ola gris y persistente del tiempo.
La orilla respira en silencio, salpicada de sombras y luces suaves. Un pescador lanza su línea, dibujando esperanzas sobre el agua. Detrás, los edificios guardan secretos antiguos, mientras el viento borra huellas y promesas sin nombre que nadie quiere recordar.