La obra “Martina II” presenta a una niña con uniforme escolar captada en un instante de espontánea alegría. Pedro Bueno utiliza grafito y lápiz para construir un retrato delicado y preciso, donde la sonrisa se convierte en el principal núcleo expresivo de la composición.
El tratamiento tonal resalta la frescura del rostro y la naturalidad de la postura mediante trazos sensibles y equilibrados. La ausencia de color concentra la atención en la mirada y los gestos, otorgando al dibujo una atmósfera íntima, serena y profundamente humana.