Desde la capilla de Santa María de Oza, la acuarela de Pedro muestra el astillero bajo sol brillante, con estructuras, barcos insinuados, reflejos suaves y atmósfera abierta bañada por luz clara.
Los trazos sueltos y las transparencias construyen un paisaje industrial sereno, donde el brillo del día resalta volúmenes y distancias, envolviendo la escena en una calma luminosa, suspendida entre trabajo y contemplación.