Desde la Plaza de Los Ángeles, la acuarela de Pedro muestra la Marina envuelta en humedad, con tonos fríos, figuras difusas y atmósfera gris que sugiere quietud, distancia y silencio contenido.
Las manchas acuosas y los bordes diluidos construyen un paisaje donde el frío se percibe, la luz apenas emerge y las formas se desvanecen, creando una escena íntima, suspendida en melancolía y contemplación silenciosa.