En la acuarela de Pedro Bueno, las dunas de Santa Cristina aparecen bajo cielo claro, con arenas suaves, vegetación baja y atmósfera fresca que transmite amplitud, luz limpia y serenidad natural abierta.
Las manchas ligeras y transparencias sugieren movimiento en la arena y brisa leve, mientras la luz define volúmenes con delicadeza, creando un paisaje equilibrado donde la calma y el espacio invitan a contemplación silenciosa.