Desde el parque de Santa Cruz, la acuarela de Pedro muestra el castillo entre vegetación, con muros claros, reflejos suaves y atmósfera tranquila que une historia, paisaje y luz serena.
Las manchas transparentes y los verdes envolventes construyen profundidad, mientras la arquitectura emerge entre sombras, creando una escena equilibrada donde naturaleza y memoria dialogan en silencio apacible y tiempo suspendido.