Desde el parque de O Seixo, la acuarela de Pedro Bueno sugiere la ría de O Burgo entre árboles velados, manchas húmedas, luz filtrada y silencios verdes que envuelven la escena con profundidad serena suave.
El trazo libre y las salpicaduras construyen vegetación vibrante, mientras la ría aparece insinuada entre claros, generando un espacio íntimo donde la naturaleza y la atmósfera se funden en percepción contemplativa lenta profundamente evocadora hoy.